Partimos de un problema concreto: "el churn en prepago es alto pero no sabemos por qué", o "invertimos en red pero los reclamos no bajan". Mapeamos el proceso completo: quién hace qué, dónde están los datos, qué decisiones se toman y con qué información. Identificamos dónde se rompe el flujo. Solo entonces diseñamos la solución: puede ser estandarizar un proceso, integrar dos sistemas, o aplicar un modelo predictivo. La tecnología entra cuando el problema y el proceso están claros.